Una familia en Bruselas


Título: Una familia en Bruselas
Título original: Une famille à Bruxelles
Autora:
Chantal Akerman

Traducción: Regina López Muñoz
Idioma original: francés

Acompañado del texto «Sólo nos queda el cuerpo», de la cineasta y montadora Diana Toucedo

Publicación: enero de 2021

Segunda edición: febrero de 2021

Páginas: 92
ISBN: 978-84-121980-8-9

Precio: 13, 90 €

Lee un fragmento del libro 

Cómpralo en estas librerías
Ver lista de deseos
Categoría:

Description

Un monólogo íntimo y conmovedor sobre el duelo, la pérdida y la unidad familiar

 

Referencia del cine experimental y pionera del cine feminista europeo, Chantal Akerman nos ofrece un relato autoficcional desgarrador sobre la pérdida centrado en su madre, superviviente de Auschwitz

 

«Qué bien escribe Chantal Akerman; cómo consigue, con tan poco, contar tanto».

José Ovejero, La Marea

«Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles es la primera obra maestra del feminismo en la historia del cine».

The New York Times

«La cinematografía de Chantal Akerman es una de las que más me ha influenciado».

Gus Van Sant

 


Si lo piensa se pone a pensar en todo aquello en lo que se prohíbe pensar. Se le da muy bien no pensar en lo que no quiere pensar o más bien procura que se le dé bien, lo intenta y es agotador. Por eso siempre está muy cansada.

 

En un apartamento de Bruselas, frente a la parada del tranvía, hay una mujer que acaba de perder a su marido. No tiene apetito. Fuma en el baño. Sus hijas viven lejos. A menudo habla por teléfono. Hace tiempo, el amor de sus seres queridos le calentaba los huesos.

Este es el monólogo crudo y dulce de una mujer herida —la madre de Chantal Akerman, figura clave en la vida y la obra de la autora, quien salió viva de Auschwitz con quince años—. Un murmullo atropellado en el que se dice todo aun cuando parece no decirse nada. Las frases se hilvanan y la narración de la madre se vuelve la de su hija, como si esta se hallase cosida a su progenitora.

Una familia en Bruselas es un relato sobre el duelo, la soledad, la memoria. Chantal Akerman, pionera del cine experimental y feminista europeo, hace aquí, como en sus películas, un elogio a lo cotidiano en el que lo dramático y lo mundano se confunden. Porque, como recuerda la autora, «No hay nada que decir, decía mi madre, y es sobre esa nada sobre la que yo trabajo».

El texto, que recuerda por su estilo obsesivo a El amante de Marguerite Duras, trasciende la experiencia personal en favor de una honda reflexión sobre la pérdida y la unidad familiar.